lunes, 28 de julio de 2008

Como un globo


O más bien como unos cuantos. Tengo la sensación de que me llevo más tiempo intentando autoconvencerme de que necesito una dieta urgente que el que luego le dedico a la misma.

Hoy me he vuelto a apuntar al gimnasio, pagando tres meses te ahorras los treinta euros la matrícula, así que de nuevo he hecho así el pago, a ver si esta vez lo aprovecho como acostumbraba.

Entré a las 8.30 y salí a las 9.45, bien tempranito, una horita de cardio le pone las pilas a cualquiera y si es por la mañana cuando aún el calor del verano no te ha derrumbado mejor. Eramos unos cuantos: un par de empleados del Mercadona a los que el uniforme no les hace justicia, un jubilado, dos melenas con camiseta de tirantes y culottes, un profesor de instituto, una compañera de la Facultad, una ama de casa, un par de treinteañeras. Yo creía que el verano estaba para descansar, pero mi gimnasio está a tope por las mañanas, ¿ por qué, cuantas veces va la gente normal a las 8 de la mañana de Julio al gym?

El dia ha sido soso, nadie en la tienda, ni con los precios casi al costo ( que mal nos hacen las franquicias, de verdad...), luego al medico, que el tapón que tengo en el oido ya es insoportable, a Correos a por un pedido para la peque de vente priveé y a llenarme de paciencia, porque la espera ha sido largaaa, comida ligerita, siesta no tan ligera y a la calle a dar una vuelta. No he comprado nada, necesito cobrar ya, como casi todos los finales de mes, ultimamente. Aunque la semana pasada me agencié unas sandalias de Adolfo Dominguez preciosisimas que ya colgaré y a mitad de precio, como me gusta comprar a mi.

En fin, mañana será otro día.