martes, 9 de diciembre de 2008

Un trebol negro



Cuando algo sale mal desde el principio más vale saber que el final será el mismo.

Fué un regalo de aniversario, de esos que elegimos nosotras mismas in situ para que no haya equivocaciones. No soy precisamente indecisa y me lo llevé sin pensarlo, bueno y sin mirarlo, porque cuando llegué a casa el anillo venía defectuoso. Lo llevamos y me lo cambian sin problemas.

Después de unos meses el anillo se me dobla del uso, no me lo he quitado ni un solo día, y veo además que parte de la piedra se me ha rajado (un golpe supongo). Lo llevo al stand del CI y de paso pregunto si la inscripción que traía inicialmente el anillo es signo de garantía, es decir, si es estrictamente necesario que lo tenga para saber si es auténtico. En esto la dependienta 1 me coge el anillo y lo compara con el que tienen allí. El anillo no se parece en nada, yo FLIPO claro, FLIPO, FLIPO.
Llega la dependienta 2 (un encanto) y a la que un par de semanas antes precisamente le había comprado un collar para un regalo, y me dice que ella no está capacitada para decirme nada, que el dueño es el que tiene que decidir. Ok, le digo, precisamente lo conozco, así que no tengo problemas en darle mi nombre.

Cuando el dueño de la franquicia de aquí me llama no lo hace precisamente en un tono agradable no sé si gracias a que me conoce o por desgracia. Entre otras cosas me dice que ese anillo por mucha garantía que lleve adjunta no me lo hubiese cogido si no hubiese sido yo.

Parece ser que soy sospechosa de intentar colar un anillo falso a la casa Tous. El anillo lo llevan a arreglar y el dueño de la casa me llama diciendome que el anillo ha sido estudiado por los ingenieros de la firma (que barbaridad, cuanto glamour )y es totalmente auténtico (ejem, ejem), el problema viene dado a que precisamente ese anillo se fabrica en dos moldes (¿ y las dependienta 1 no lo sabía ?). Me pide disculpas por el malentendido, me manda besos y me recomienda ir a recogerlo.

Cuando voy a recogerlo por supuesto que está la dependienta 1, que no hace alusión alguna al malentendido, no pide disculpas por los problemas ocasionados y se muestra bastante seca. No puedo decir que me trató mal (supongo que ya tendrá su experiencia en el trato con el público), pero tampoco puedo decir que me trató bien.

El anillo está brillante, perfectamente pulida la piedra y redondeada la plata pero la rajita que traía la piedra es más visible y después de todo el jaleo, no creo que nunca más me lo vuelva a poner.

Quién dijo que los treboles daban buena suerte..

4 comentarios:

Muaka dijo...

Madre mia que mareo no? y encima te intenta dejar por estafadora jaja cuanto jaleo para arreglar un anillo...

Un beso!

Eva dijo...

Vaya lio ! yo tengo 3 cosas d Tous y siempre compro en la tienda , no en el CI , m fio mas....y he tenido q arreglar una pulsera 2 veces por el desgaste y sin ningun problema...

La verdad es q el anillo es precioso ; no dejes d ponertelo x eso !

Un beso

bogguita dijo...

Eva, es que está rajado y ya le he cogido manía. Si se me pasa el cabreo con el tiempo lo mismo me acerco algún día al stand a preguntar cuanto me cobraría por ponerme una piedra nueva, porque fijo que no tiene otro arreglo.

Anónimo dijo...

si t lo hubieras comprado en el rastro no hubieras tenido tantos problemas!jajaj